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Romper el silencio: por qué hablar del suicidio salva vidas

"Las defunciones por suicidio en España han venido experimentando un ascenso desde el año 2018 hasta el año 2022. La cifra de suicidios se incrementó en este periodo en cerca de un 20%, pasando de 3.539 en 2018 a 4.227 en 2022" (Ministerio de España, 2024).

Manos intentado cogerse

Hablar del suicidio salva vidas

Hablar del suicidio de forma abierta, respetuosa y responsable es una de las herramientas más poderosas que tenemos para prevenirlo. La comunicación no solo transmite información: también crea vínculos, derriba barreras y abre caminos hacia la ayuda.

Durante décadas, el suicidio ha sido un tema envuelto en silencio, asociado a vergüenza o culpa. Este estigma hace que muchas personas oculten su sufrimiento por miedo a ser juzgadas o incomprendidas. Cuando hablamos abiertamente —en casa, en la escuela, en los medios— enviamos un mensaje claro: pedir ayuda es válido y necesario. Cada conversación honesta contribuye a que la salud mental deje de ser un tabú y se convierta en parte natural del cuidado personal.


Detectar señales de alarma

Las señales pueden ser verbales, conductuales o emocionales. No siempre se presentan todas, pero cualquier indicio debe tomarse en serio.

  1. Señales verbales

    Expresar deseos de morir o de “acabar con todo”.

    Frases como: “No le encuentro sentido a la vida”, “Soy una carga”, “Pronto dejaré de molestar”.

    Hablar de la muerte de forma recurrente o buscar información sobre métodos.

  2. Cambios en el comportamiento

    Aislamiento social repentino.

    Abandono de actividades que antes disfrutaba.

    Regalar objetos personales de valor.

    Cerrar asuntos pendientes (testamento, cuentas).

    Conductas de riesgo: consumo excesivo de alcohol o drogas, conducción temeraria.

  3. Señales emocionales

    Desesperanza, tristeza profunda o irritabilidad constante.

    Cambios bruscos de humor, incluso una aparente “mejoría” repentina (que puede indicar que la persona ya ha tomado la decisión).

    Ansiedad intensa o sensación de estar atrapado2.

  4. Señales específicas en jóvenes. En adolescentes y menores, además de las anteriores, pueden aparecer:

    Bajo rendimiento escolar o absentismo.

    Conflictos familiares o con compañeros.

    Impulsividad marcada.

    Autolesiones previas.


Qué hacer si detectas señales de alarma

  • Escucha sin juzgar: permite que la persona se exprese libremente.

  • Pregunta de forma directa si ha pensado en suicidarse. Esto no aumenta el riesgo, al contrario, abre la puerta a la ayuda.

  • No minimices su dolor ni uses frases simplistas como “anímate” o “no es para tanto”.

  • Acompaña en la búsqueda de ayuda profesional: psicólogos, médicos, líneas de atención.

  • Si el riesgo es elevado: acompañar a la persona al médico de urgencias, llamar al 112 o 24.

  • Mantente presente: el apoyo constante es un factor protector clave


Qué hacer si sientes que tu vida no tiene sentido

  1. Rompe el aislamiento ahora: Hablad con alguien de confianza, avisa a tu psicólogo o médico de familia, llama a las líneas de atención. No importa si no sabes como explicarlo, basta con decir: "no estoy bien, necesito hablar".

  2. Expresa lo que sientes: Poner en palabras lo que pasa por tu mente ayuda a reducir la intensidad de la crisis, puedes escribirlo, grabarte en audio o enviarlo por mensaje a alguien y vita quedarte atrapado/a en pensamientos circulares sin compartirlos.

  3. Elimina medios de riesgo: Si tienes acceso a objetos, sustancias o lugares con los que podrías hacerte daño, aléjalos o pide a alguien que los guarde y esto crea un “colchón de tiempo” que puede salvarte en un momento impulsivo.

  4. Busca ayuda profesional lo antes posible: Un psicólogo, psiquiatra o médico de atención primaria puede evaluar tu situación y ofrecerte tratamiento y apoyo. En Psicología con Beatriz puedo ayudarte.

  5. Céntrate en pasar el momento crítico: Las crisis suicidas suelen ser intensas pero temporales.

    Usa técnicas de regulación: respiración profunda, caminar, escuchar música que te calme, llamar a alguien.

    Haz una lista de razones para vivir, aunque ahora te cueste creer en ellas.

  6. Recuerda: pedir ayuda es un acto de vida y valentía: No tienes que resolver todo hoy y tu única tarea ahora es mantenerte a salvo y conectado/a hasta que la crisis pase y puedas recibir apoyo.


RECURSOS

Línea 024 - Atención a la conducta suicida

Emergencias - 112

Teléfono de la Esperanza - 717 003 717

Cruz roja, atención psicológica - 900 107 917

ANAR (Ayuda a Niños y adolescentes) - 900 202 010

Asociación Papageno


RECURSOS INTERNACIONALES (latino américa)


La prevención del suicidio es una tarea colectiva que empieza con algo tan humano como escuchar y tender la mano. Hablar abiertamente, derribar mitos y conocer los recursos disponibles puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Si tú o alguien que conoces está atravesando un momento difícil, recuerda: no tienes que enfrentarlo en soledad. Pedir ayuda es un acto de valentía y un paso hacia la recuperación.



1 comentario

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Alicia
01 oct
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Perdí a una amiga y me hubiese encantado saber que hacer antes de que pasara esto

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