Ansiedad social en verano
- Beatriz Agüera Navarro
- 28 jul
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 5 ago
El sol, las vacaciones y las reuniones al aire libre pueden sonar perfectos y así es como creemos que viene cargado el verano. Pero para quien sufre ansiedad social, el verano trae desafíos únicos y puede vivirse más como una amenaza que como un descanso. Mientras afuera parece que todo el mundo se lo está pasando bien, tú puedes estar sintiendo presión, incomodidad o incluso miedo. Y no estás sola.
Esta entrada explora por qué los días largos y los planes espontáneos suelen intensificar el malestar y ofrece herramientas prácticas para que disfrutes sin sentirte atrapado por el “qué dirán”.

Qué es la ansiedad social
La ansiedad social se manifiesta como un miedo intenso a ser evaluada o rechazada por los demás, hasta el punto de entorpecer su vida diaria. Existen distintas variantes de esta fobia: algunas se centran en situaciones puntuales (hablar en público, enfrentarse a palabras largas, comer o beber en presencia de otros), mientras que otras adoptan un carácter generalizado y pueden aparecer en cualquier ocasión social.
La ansiedad social no es simplemente "ser tímida" o necesitar tiempo para abrirse. Es un miedo intenso a ser juzgada, evaluada o rechazada en contextos sociales. Aparece en quedadas con amigas, comidas familiares, playas llenas de gente o incluso en una videollamada improvisada.
Por qué florece en verano
Varios factores convierten el verano en una estación de presión social constante. Identificar estas causas te ayudará a anticiparte y a crear estrategias a tu medida.
Más planes sociales: barbacoas, afterworks y fiestas en la playa aparecen sin aviso.
Menos ropa: comparaciones corporales, cuerpos descubiertos y fotos en redes sociales disparan la autocrítica.
Cambios en la rutina: horarios imprevisibles, planificar a último minuto aumenta la sensación de falta de control.
Mayor exposición en espacios públicos como playa o piscina, etc.
Clima caluroso: el calor intensifica los síntomas físicos de la ansiedad.
Síntomas
Los signos y señales que suelen acompañar a la ansiedad social incluyen la presencia constante de experiencias como:
Miedo persistente a estar en situaciones donde otras personas puedan evaluarte o juzgarte.
Malestar ante la posibilidad de sentirte expuesto, avergonzado o quedar en evidencia.
Nerviosismo intenso al tener que interactuar con personas desconocidas o hablar en público.
Preocupación por que los demás noten que estás ansioso, como si se te "viera por fuera" lo que ocurre dentro.
Miedo a experimentar síntomas físicos como ruborizarte, sudar, temblar o que la voz te tiemble, por temor a que eso cause incomodidad o vergüenza.
Evitación de ciertas actividades o de hablar con algunas personas para no sentirte observado o juzgado.
Rechazo o incomodidad frente a situaciones donde puedas atraer la atención de los demás.
Ansiedad anticipatoria: sentir mucho malestar incluso antes de que ocurra la situación que temes.
Alta activación o angustia en pleno contexto social, aunque racionalmente sepas que no hay un peligro real.
Revisión mental excesiva después de una interacción social, donde tiendes a analizar lo que dijiste o hiciste, buscando posibles errores.
Tendencia a imaginar que si algo sale mal en lo social, las consecuencias serán muy negativas o humillantes.
A veces, hay signos y síntomas físicos que pueden acompañar el trastorno de ansiedad social y pueden ser:
Enrojecimiento
Latidos rápidos del corazón
Temblores
Sudoración
Malestar estomacal o náuseas
Dificultad para respirar
Mareos o aturdimiento
Sensación de que tu mente se quedó en blanco
Tensión muscular
Las experiencias comunes y de todos los días que pueden ser difíciles de soportar cuando padeces un trastorno de ansiedad social son, por ejemplo:
Interactuar con personas desconocidas o extraños
Asistir a fiestas o reuniones sociales
Ir al trabajo o a la escuela
Iniciar la conversación
Hacer contacto visual
Tener citas
Entrar a una habitación donde los demás ya estén sentados
Devolver artículos a una tienda
Comer frente a los demás
Usar un baño público

Ansiedad social, imagen corporal y TCA
La ansiedad social y los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) están estrechamente vinculados. Muchas personas con TCA viven con un miedo profundo a ser juzgadas por su aspecto, su cuerpo o por lo que comen en público. Este temor impulsa un afán constante de controlar la imagen que ofrecen, generando vergüenza, comparaciones y el deseo de eludir situaciones sociales (como comer en grupo, ir a la playa o llevar ropa ligera en verano).
La presión por ajustarse a un ideal estético y el miedo al rechazo convierten el cuerpo en un campo de batalla interno, donde el autocontrol extremo funciona como muro protector. Sin embargo, esta estrategia suele agravar el aislamiento, intensificar la autocrítica y profundizar la desconexión emocional.
Para trabajar la ansiedad social es esencial también reparar la relación con el propio cuerpo y cultivar el valor personal más allá de la apariencia externa.

Estrategias para estas vacaciones:
El verano puede ser una época especialmente desafiante para quienes conviven con ansiedad social. Las expectativas de estar bien, disfrutar cada momento, verse “bien” físicamente y participar en más eventos sociales pueden convertirse en una fuente de angustia. Aquí tienes algunas formas de cuidar tu salud mental en esta etapa:
Lleva contigo recursos de regulación
Cuestiona la mirada externa: Recuerda que los demás no están tan pendientes de ti como tu ansiedad te hace creer. Mucha gente está centrada en sí misma, incluso cuando parece muy segura. No eres la única con nervios o dudas.
Apóyate en personas seguras
Mantén el autocuidado básico
Utiliza herramientas de asertividad y pon límites sanos
Recuerda: Tu cuerpo NO es un problema ni impedimento para socializar.
Ten frases internas de sostén emocional: "Mi valor no depende de cómo se vea mi cuerpo hoy.”
Cuándo buscar ayuda profesional
Si la ansiedad social limita de manera constante tu capacidad para disfrutar del verano o afecta otras áreas de tu vida, considera acudir a terapia. El apoyo profesional puede ofrecer técnicas concretas, para reducir el malestar y aumentar tu confianza social.
La temporada estival no tiene por qué convertirse en un campo de minas emocional. Con autoconocimiento, planificación y apoyo adecuado, puedes transformar ese nudo en el estómago en la libertad de disfrutar cada momento. ¿Ya has probado alguna de estas estrategias? Comparte tu experiencia y enriquezcamos juntos la conversación.
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Que interesante, nunca he escuchado hablar de la ansiedad social y me he sentido muy representada