TCA en el embarazo: la salud invisible
- Beatriz Agüera Navarro
- 5 oct
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 6 oct
El embarazo suele asociarse con imágenes de plenitud y bienestar, pero para muchas mujeres puede ser también una etapa de gran vulnerabilidad psicológica. Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) —como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón— no desaparecen con la gestación; al contrario, en algunos casos pueden intensificarse o debutar durante este periodo crítico.

Las mujeres experimentan numerosos cambios corporales durante el embarazo como preparación para el parto, incluyendo mayores requerimientos calóricos, mayor tasa metabólica en reposo y aumento de peso. El aumento de peso puede causar un estrés inmenso a las embarazadas, especialmente a aquellas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
Los TCA son alteraciones persistentes en la conducta alimentaria que conducen a patrones anormales de consumo de alimentos o malabsorción de nutrientes. La anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y el trastorno por atracón (TA) son TCA comunes entre las mujeres jóvenes de los países desarrollados. Existe evidencia de que mujeres que cursan un embarazo con un TCA tienen mayores complicaciones durante el embarazo, parto y resultados perinatales adversos. En este artículo nos centraremos en la etapa de embarazo.
Anorexia nerviosa
Los embarazos en mujeres con anorexia nerviosa activa se consideran de alto riesgo obstétrico.La malnutrición materna se asocia con un aumento del riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer, anemia, complicaciones obstétricas e incluso mayor mortalidad perinatal.Además, el cuerpo materno puede tener dificultades para cubrir los requerimientos nutricionales del embarazo: proteínas de buena calidad, hierro, ácido fólico, ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales.
Un abordaje interdisciplinar —con ginecología, nutrición y psicoterapia especializada— es fundamental para asegurar tanto la salud física como el vínculo emocional con el bebé.
Bulimia nerviosa
En la bulimia nerviosa, los estudios muestran que las mujeres con el trastorno activo presentan un mayor riesgo de aborto espontáneo, complicaciones como diabetes gestacional, hipertensión o preeclampsia, y un nivel elevado de estrés psicológico durante la gestación.Sin embargo, muchas mujeres en fase de remisión o tratamiento estable logran embarazos saludables cuando cuentan con un seguimiento médico y psicológico continuado.El trabajo terapéutico durante este periodo puede centrarse en regular la alimentación, manejar la culpa y promover la autocompasión hacia el cuerpo cambiante.
Trastorno por atracón
El trastorno por atracón se relaciona con un mayor aumento de peso gestacional, partos más complicados y bebés con tamaño grande para la edad gestacional (macrosomía).También puede coexistir con síntomas de ansiedad o baja autoestima, especialmente si la paciente se juzga por su ganancia de peso.El acompañamiento psicológico ayuda a reducir la frecuencia de los atracones, mejorar la relación con la comida y fomentar hábitos alimentarios más estables y respetuosos con el cuerpo.
Consecuencias psicológicas durante el embarazo
Ansiedad y miedo al cambio corporal: Puede reactivar conductas restrictivas o de purga.
Mayor vulnerabilidad emocional: Las mujeres con TCA suelen presentar baja autoestima, perfeccionismo y autocrítica elevada, lo que puede intensificarse en esta etapa.
Estrés y culpa materna: Muchas mujeres con TCA sienten culpa por no poder “alimentar bien” al bebé o por recaídas en conductas alimentarias. El estrés psicológico sostenido se asocia a mayor riesgo de complicaciones obstétricas (preeclampsia, parto pretérmino).
Relación ambivalente con el embarazo y la maternidad: deseo de ser madre vs. miedo a los cambios físicos y a la pérdida de control. Esto puede afectar el vínculo prenatal con el bebé y la vivencia de la gestación.
Riesgo de recaída en el posparto: El posparto es un momento crítico: la presión social por “recuperar la figura” y la fatiga emocional pueden favorecer recaídas.
En resumen
Cada embarazo es único, y el impacto de un TCA depende de múltiples factores: el tipo de trastorno, su intensidad, el apoyo recibido y el contexto emocional de la mujer. Con acompañamiento especializado —psicológico, médico y nutricional— es posible vivir la gestación de forma más segura, conectada y compasiva. Cuidar la salud mental durante el embarazo no solo protege a la madre: también favorece el desarrollo emocional y físico del bebé.
Tres claves para cuidar de tu salud mental y prevenir recaídas de un TCA durante el embarazo:
1. Rodéate de un equipo de apoyo: No tienes por qué vivirlo sola. Contar con un equipo multidisciplinar (ginecología, psicología, nutrición) y con personas de confianza que te acompañen, te dará un espacio seguro para expresar tus miedos y recibir orientación. El apoyo temprano es clave para prevenir recaídas.
2. Cambia el foco: de la imagen al cuidado: El cuerpo cambia, y eso puede generar ansiedad. Intenta centrar tu atención en lo que tu cuerpo está logrando: nutrir, sostener y dar vida. Practicar la gratitud hacia tu cuerpo y enfocarte en la salud del bebé y en tu bienestar, más que en la apariencia, ayuda a reducir la presión estética.
3. Crea rutinas de autocuidado emocional: El estrés y la autoexigencia pueden ser detonantes de recaídas. Dedica tiempo a actividades que te conecten contigo misma: respiración consciente, escritura, paseos tranquilos o cualquier práctica que te ayude a regular emociones. Estas rutinas fortalecen tu resiliencia y te recuerdan que tu bienestar también importa.
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